La Gula es un pecado capital considerado un vicio y conectado con el deseo desordenado del placer por la comida o con la bebida.

–  No debemos comer y beber en exceso, más de lo que necesita nuestro cuerpo.

–  No debemos ingerir alimentos que nos puedan dañar la salud.

–  En caso de que lo hagamos es considerado Gula.

–  No consentir el apetito por comidas costosas, sobretodo cuando las comidas escapan de nuestro alcance económico.

–  No comer vorazmente, dando más atención a la comida que a las personas que nos acompañan.

–  No desperdiciar la comida, comer lo justo y evitando platos ostentosos y abundantes.

Recordemos lo que dice el viejo refrán: “Sois lo que coméis, esto significa que si comemos mucha grasa pues al final seremos una bola de grasa”. Pero si comemos alimentos sanos, seremos personas sanas.

Comer menos, fumar y beber menos, nos indica “Cierto Avance”, pero no es todo el cambio. Pecados como la Glotonería es inhumano, bestial y está en contra de la salud… “Mente sana en cuerpo sano”.

En estos tiempos actuales han aparecido “Nuevas Gulas”: Ingesta de drogas legales como ansiolíticos, antidepresivos, también las drogas ilegales como la cocaína, anfetaminas, hachís etc.

Desde mi punto de vista Gula es todo aquello que hacemos que nuestro cuerpo: ingiera, inhale y absorba de forma descontrolada, para llenar un vacío… Este vacío precisamente no es provocado por el hambre.

Las personas víctimas de La Gula se tornan egoístas y se olvidan totalmente del placer que nos brinda “Compartir”, aquí incluimos: comida, bebida, tiempo y conocimiento.

Será necesario aceptarnos y amarnos tal como somos y dejar que la energía de vida fluya a través de nosotros, si nos amamos a nosotros mismos, no nos destruiremos.

La crisis de ansiedad en conjunto con La Gula, son factores importantes para aumentar de peso. Pero si hay solución para eso: Científicos de La Universidad de Iowa (Estados Unidos), han determinado que cuando se mastican varias veces los alimentos, reduce La Gula y la ansiedad, aunque no exista realmente hambre.

Si masticamos con insistencia los alimentos antes de tragarlos, reduce la cantidad que comemos y disminuye el hambre y el deseo que nos hace devorar más de lo que necesitamos.

El comer despacio aumenta los niveles de CCK, una hormona relacionada con la saciedad y reduce la concentración de “Gralina”, la hormona que estimula el apetito en el cerebro.

 

Una pregunta… ¿Cuántas veces debe masticarse cada bocado de alimentos? Según los expertos, un mínimo de 40 veces.

Dos de los factores que componen el hambre, un 90% son psíquicos y un 10% racionales. Entre los factores psíquicos encontramos: factores emocionales en mayor porcentaje, ellos son los culpables de que esperemos la ocasión para engullir cualquier cosa: tristeza, soledad, ansiedad e incluso aburrimiento.

Estos factores despiertan una necesidad repentina y suena la alarma.

Cuando hablamos de hambre de comernos el mundo ya esto responde a factores psíquicos y personales, el hambre es sana hasta que aparece La Gula.

Si tenemos hambre, existe el afán de superación, pero cuando comemos por pura Gula, jamás estaremos satisfechos con nuestros logros y tampoco valoraremos lo que hemos conseguido, el único objetivo es comer más.

El enemigo de La Gula es La Templanza, el cual es la moderación por la atracción de los placeres. La Templanza nos asegura el equilibrio y el dominio de La Voluntad, sobre los instintos, manteniendo así los deseos dentro de los límites de La Honestidad.

La Gula está asociada y gobernada por un demonio llamado: Belcebú.

Belcebú era el nombre de una divinidad filistea (Baal Sabaoth), “Deidad de los ejércitos en hebreo”. Adorada en épocas bíblicas en la ciudad filistea de Ecrón, asimilada posteriormente a la tradición cristiana. Wikipedia.

Parapsicologo
Ramón Soto 

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