Este pecado capital esta conceptuado como una emoción expresada con furia, resentimiento e irritabilidad. Entre los efectos físicos de la Ira encontramos: Aumento de ritmo cardíaco, niveles de adrenalina, presión sanguínea y noradrenalina.

Muchas personas ven a la Ira como parte de la respuesta cerebral de atacar o huir ante la amenaza de un daño percibido. La Ira puede tener muchas consecuencias físicas o mentales, se expresa en forma externa en la expresión facial, lenguaje corporal, y respuestas fisiológicas.

 

Sigmund Freud decía que La Ira y la hostilidad llegan cuando la necesidad de amor no llega o es frustrada. Un siglo después, La Sociedad Psicológica Estadounidense y La Asociación Antropológica de los Estados Unidos, concluyeron que el ser humano no está genéticamente predispuesto ni a La Ira ni a la violencia.

La Ira es un patrón de comportamiento, diseñado para advertir a los agresores que paren su amenaza. La Ira incontrolada puede afectar negativamente la calidad de vida, bien sea personal o socialmente.

La Ira en su forma fuerte, disminuye la capacidad de poder procesar información y para ejercer el control cognitivo de la conducta. Una persona enfadada puede perder su objetividad, la prudencia, la empatía y la consideración, pudiendo causar daño a otros.

Mantener la calma ante una provocación se considera admirable. Cuando La Ira se embotella constantemente puede conducir a pensamientos persistentes, acciones violentas, pesadillas e incluso síntomas físicos.

La Ira puede avivar la llama de la paranoia y el prejuicio. Y También puede agravar enfermedades mentales. La Ira esta asociada y controlada por un demonio llamado “Amon”.

Amon en demonología es un Marqués del infierno el cual comanda 40 legiones de demonios. El cuenta las cosas del pasado y del futuro.

Está descrito como un lobo con cola de serpiente que arroja fuego, un hombre con cabeza de cuervo y dientes de perro, o simplemente un hombre con cabeza de cuervo.

Probablemente esté inspirado en el “Dios Amón”, quienes los Judíos guardaban rencor debido al sometimiento de su pueblo por parte del imperio Egipcio.

También La Ira provoca tensión en la musculatura, acelera la respiración y deteriora la salud debido al profundo estrés que promueve. Comprender, conocer y admitir las emociones son claves para poder controlarlas.

Estos son los pasos para controlar La Ira:

  • Buscar la causa del enfado: Emociones como la tristeza, el miedo, el estrés, la vergüenza o el cansancio, son sustitutos de La Ira. Tenemos que buscar el origen de estos sentimientos.
  • Desahogarse llorando, el llanto calma la tristeza y apaga La Ira.
  • Comprender a los demás: La hostilidad se origina por la forma que interpretamos, lo que la otra persona dice o hace. Tenemos que ser objetivos a la hora de juzgar a los demás.
  • Debemos integrar actitudes de respeto y prudencia. Exigir respeto hacia uno mismo no está reñido con tener respeto hacia el prójimo.
  • Debemos concentrarnos en el presente y evitar tener resentimientos y heridas del pasado, ya que esto puede aumentar La Ira.
  • No dejen cosas sin resolver.
  • Podemos decir las cosas sin faltar el respeto a los demás. Debemos aprender a decir “NO” y establecer límites.
  • Debemos recordar que si estamos al límite y la otra parte también, pues vendrán consecuencias desastrosas.
  • Aprendamos a identificar lo que nos dice nuestro cuerpo físico: Si hay dificultades para respirar, pulso acelerado, dolor de cabeza o estómago, rigidez en los músculos, es señal que debemos calmarnos. Contemos hasta 10 segundos para alcanzar la calma antes de explotar. Después tendremos que concentrarnos en explicar lo que deseamos, sin perder los modales.
  • Debemos respirar profundamente, inspiraciones profundas y retener el aire contando hasta 5 segundos. Luego expirar lentamente y una vez expulsado el aire, cuente hasta 5 segundos otra vez. Concéntrese en su respiración y no en el motivo de su enfado.
  • Aprendamos a cambiar la forma de pensar, abandonar pensamientos negativos, para comenzar a pensar en forma positiva y objetiva. Debemos reaccionar en forma proporcional y justa a los ataques, evitando explosiones de Ira.
  • Hacer ejercicios, caminar, escuchar música, gritar en un sitio abierto, caerle a golpes al saco de boxeo. Desahóguense pero no dañen a otras personas.

“Cuando La Ira no te permita pensar, no tomes decisiones”

Parapsicólogo
Ramón Soto.

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