La Justicia es una de las cuatro virtudes cardinales y su práctica establece que se le debe dar al prójimo lo que es debido, con equidad respecto a los individuos y al bien común. Cuando hablamos de La Justicia de los hombres con Dios debemos denominarla como: “Virtud de la Religión” y esto corresponde a su adoración y culto, este deber se debe entender como un supremo acto de Fe.

La Virtud también es un buen hábito que capacita a la persona para actuar conforme a La Razón. La Justicia construye buenas personas y nos conduce a realizar buenos actos. Para los hombres La Justicia nos dispone a respetar los derechos de cada uno de nosotros y establece con firmeza “La Armonía” en las relaciones humanas, promoviendo también “La Equidad” con respecto a personas y el bien común.

Los hombres justos se distinguen por la habitual rectitud de sus pensamientos y conductas en relación al prójimo. Siendo juez no hagas injusticias, ni por favor del pobre, ni por respeto al grande: Con Justicia juzgarás a tu prójimo (Lv 19:15).

El término Justicia es muy difícil de definir, es la pregunta que se han hecho filósofos, juristas y escritores, ellos han tratado de dar sus conceptos pero ninguno se ha considerado universal.

¿Qué es La Justicia?… No existe ninguna pregunta que se haya planteado con más pasión,  dijo el jurista Hans Kelsen, tampoco hubo pregunta por la que se haya derramado tanta sangre, ni lágrimas amargas. Las personas más ilustradas, desde Platón hasta Kant, meditaron en esta pregunta en forma profunda, pero desde antes hasta ahora esta pregunta carece de respuesta.

Aristóteles distingue en La Justicia dos modos de virtud: Total y Parcial.

Cuando se refería a La Justicia total, hablaba de La Virtud en general, pero cuando se manifiesta sobre La Justicia parcial, está hablando de La Justicia como una virtud entre otras. Mediante la práctica de La Justicia parcial procuramos la armonía y la felicidad.

Aristóteles decía: Llamamos Justo a lo que produce o preserva La Felicidad ó sus elementos para la comunidad política. También Aristóteles decía: La Justicia es la mesura, simbolizada por La Balanza, es decir: Equilibrio y Proporción, a cada uno su parte, ni mucho ni poco.

¿Queremos ser cada día más justos?

  • Juzguemos siguiendo las reglas, tomando turno, compartiendo y escuchando lo que dicen los demás.
  • No tomemos ventajas de otros.
  • Antes de decidir, tomemos en consideración, a todos y no culpemos a otros por algo que ellos no hicieron.
  • Desarrollemos nuestro sentido de lo que está bien y lo que está mal.
  • Seamos rectos, humanos y compasivos.
  • Reconozcamos nuestros derechos y deberes y también lo de los demás.
  • Léanse la Biblia, ahí hay historias que nos hablan sobre La Justicia.
  • Ser Justo no es para nada fácil, necesitamos al mismo tiempo mucha Compasión y Firmeza.

Desde la época Romana La Justicia ha sido representada por la diosa Themis (La dama de La Justicia). Ella se presenta con el aspecto de una noble mujer empuñando en todo lo alto, La Espada de La Ley; sosteniendo con la otra mano, La Balanza de La Equidad y manteniendo siempre los ojos vendados en señal de Imparcialidad.

Esto es que deja caer la fuera de la espada, sobre quien trate de desequilibrar la balanza, no viendo las particularidades del individuo, sin importar que sea joven o viejo, rico o pobre, enfermo o sano, blanco o negro, virtuoso o criminal.

El sentimiento de La Justicia, la oscuridad de su noción, las discusiones y los conflictos que esta oscuridad hace surgir, existe desde que hay hombres que viven y piensan en sociedad.

El hombre siempre realiza conductas a las cuales se le puede catalogar como Justas o Injustas. Un claro ejemplo es cuando un individuo, da muerte a otro, pues aquí ya nos encontramos en la privación del valor primordial del ser humano: La Vida. Porque donde hay negación de La Vida o atentados contra la misma, en cualquier aspecto y forma no hay Justicia; ya que ella es la reina y señora de todas las virtudes.

“En tiempos de injusticia es peligroso llevar la razón”


“Donde reina el amor sobran las leyes”

 

“Si acaso doblares la vara de La Justicia no sea con el peso de la dádiva, sino con el de La Misericordia”

Miguel de Cervantes.

Parapsicologo
Ramón Soto.

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