Las Virtudes Cardinales son también llamadas “Virtudes Morales”, estas virtudes tiene por objeto ordenar las buenas costumbres en forma inmediata.

Las Virtudes Teologales ejercen una influencia poderosa sobre las costumbres, pero de un modo indirecto ya que su objetivo es Dios y su perfección.

Las Virtudes Cardinales son cuatro y son llamadas así, porque son el eje por medio del cual se mueven las otras.

Cuando hablamos de La Prudencia tenemos que tener en consideración: Los acontecimientos pasados, la inteligencia de las cosas presentes, previsión en el porvenir, docilidad en llevar los consejos de los guías espirituales o también los hombres con experiencia  sabiduría, la sagacidad  en tomar decisiones justas según la ocasión, la precaución contra los obstáculos, los peligros, situaciones con doble cara, la vigilancia, ser discretos cuando guardemos secretos.

Las piedras en el camino que encontrará La Prudencia son: La precipitación, la inconsideración, la inconstancia, negligencia, torpeza, fraude, la satisfacción del orgullo, la sensualidad y la búsqueda de cosas y objetos temporales.

La Prudencia es tan discreta que a veces pasa inadvertida, admiramos siempre a las personas que toman decisiones acertadas y salen adelante, personas que parecen no equivocarse, son exitosas en todo lo que se proponen, son calmadas aún en situaciones difíciles y complicadas no perdiendo la compostura… Bueno, así es la prudencia: Emprendedora, comprensiva, activa y decidida.

La Prudencia es el actuar correcto en cualquier circunstancia y el valor extraordinario que nos ayuda a reflexionar. Generalmente nuestros desaciertos en la vida se derivan de: La emoción, la precipitación, el mal humor ó una visión incorrecta o desfigurada de la realidad  y estar mal o muy mal informados.

La falta de Prudencia personal o colectiva siempre traerá malas consecuencias o incomodidades. “Es fácil que seamos egoístas aparentando ser prudentes”. Ser Prudente no significa no equivocarse, las personas prudentes han errado muchas veces, pero siempre reconocen sus errores y limitaciones y aprenden de esas situaciones.

Ser prudentes nos hace tener un trato justo para con los demás, construye una fuerte pero sensible personalidad capaz de ayudar en todo y a todos, genera seguridad y estabilidad para todos.

La Prudencia es la virtud que nos permite abrir puertas, para que se realicen las otras virtudes y las encamina hacia: “El Despertar de la Conciencia”.

La Discreción es un don que tiene que ver con La Prudencia, las personas discretas no alardean (Síntoma de Orgullo y de Vanidad) con sus éxitos, sino que dejan que los demás se enteren de sus logros por terceros, tampoco necesitan vanagloriarse, ni el reconocimiento de los demás y menos su confirmación.

La persona discreta no crea envidias y tampoco cuenta sus planes. La persona prudente decide sus cosas con calma y con el corazón, no con emociones y necesidades. Las personas prudentes no esperan nada de nadie, pero al mismo tiempo saben que de ser humano, se puede esperar cualquier cosa.

La Prudencia otorga perspectiva y claridad mental, nos hace ver el camino con claridad y nos hace mirar donde pisamos. Jesús nos dijo que fuéramos prudentes, que no nos enviaba al mundo como cordero entre lobos. También: “Que tu mano derecha no se entere de lo que hace tu izquierda”, o sea discreción total.

Has todo por Dios y para Dios y Él te enseñará a vivir en forma prudente, porque Dios no necesita alardeos ni reconocimientos. Dios es prudente porque Dios es amor y el mismo miedo (Enemigo del amor) nos hace indiscretos e imprudentes.

La Prudencia es la virtud que esta contenida dentro del alma, no hay elección racional de nuestra voluntad, sin La Prudencia.

Tampoco podemos decir que La Prudencia domina sobre La Sabiduría, es como la medicina, no dispone soberanamente sobre la salud; pero sin hacer uso de ella, se limita a descubrir los medios de asegurárnosla.

La Prudencia es la virtud de actuar de forma justa, adecuada y con cautela, definida por los Escolásticos como la recta ratio agibilium, para diferenciarla del arte recta ratio factibilium. También se entiende como la virtud de comunicarse con los demás por medio de un lenguaje claro, literal, cauteloso y adecuado, así como actuar respetando los sentimientos, la vida y las libertades de las demás personas. Actualmente se ha impuesto el significado de actuar con precaución para evitar posibles daños, aunque la RAE mantiene la definición antigua.

Wikipedia

Parapsicologo
Ramon Soto

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