La Virtud de La Fe es la aprobación de nuestra mente a lo que Dios ha revelado. Un acto de Fe requiere de “La Gracia Divina” y se produce bajo la influencia de la voluntad, de la cual requiere la ayuda de la gracia de Dios.

La Fe es la certeza de lo que no se ve, pero la Fe sin obras no vale de nada. Si nuestra Fe se produce bajo la gracia de Dios, entonces este acto es meritorio ante los ojos de nuestro creador.

Cuando nuestra Fe es probada por diversas tentaciones o retada por diferentes situaciones mundanas y logramos superar todo tipo de pruebas, definitivamente nuestra Fe crecerá y se fortalecerá. Por Fe creemos en Dios y todo lo que Él no ha revelado en diversas escrituras, por un acto puro de Fe, nos entregamos a Dios en forma libre y total. El justo vivirá por la Fe (Rm 1:17), la Fe viva actúa por caridad (Ga 5:6). La Fe cuando está privada de  “La Esperanza” y de “La Caridad”, no nos une plenamente con Jesucristo y menos nos hace Cristianos.

Cuando somos poseedores de La Fe de la religión que sea, debemos profesarla y difundirla, esto es La Fe con obras.

“Todo aquel que se declare por mí ante los hombres, yo también me declarare por Él ante mi Padre que está en los cielos” (Mat 10:32-33). La fuente de nuestra vida moral está en La Fe que tenemos en Dios, que nos revela su amor. El desconocimiento y la no aceptación de Dios, es el principio de muchas desviaciones morales.

Es nuestro deber para con Dios creer en Él, dar testimonio a los demás de su existencia. El primer mandamiento nos pide que alimentemos La Prudencia, guardando nuestra Fe y la vigilemos constantemente. Es nuestro deber rechazar todo aquello que se opone a nuestra Fe.

Hay diversas formas de pecar contra La Fe:

  • La Duda Voluntaria: Que rechaza por verdadero lo que Dios ha revelado por “Escrituras Sagradas”.
  • La Duda Involuntaria: Que es la vacilación  en creer y la dificultad de superar las objeciones con respecto a La Fe y La Ansiedad por la oscuridad de esta. “Si la Duda se fomenta en forma deliberada, entonces podremos ser conducidos a la Ceguera Espiritual”.
  • La Incredulidad: Aquí estamos hablando del menosprecio hacia la verdad revelada o el rechazo voluntario de prestarle aprobación. Revisando el concepto de Herejía: Es una renuncia formal o abandono de una religión, también es una negación después de haber recibido el Bautismo o La Iniciación.

Una verdad ha de creerse con Fe Divina. Todas “Todas las Virtudes Teologales” (Fe, Esperanza y Caridad), deben crecer como una semilla pero también con nuestro esfuerzo, sacrificio y oración. La Fe al igual que las otras dos virtudes, tienen el poder de contrarrestar los impulsos naturales inclinados al egoísmo, placer y comodidades.

La Fe, La Esperanza y La Caridad, siempre van juntas, son dones de Dios, no son virtudes teóricas sino un modo de vivir, pero requieren de nuestra colaboración y un estado de conciencia libre para su crecimiento y perfección.

La Fe es una luz divina que nos hace entender las cosas de Dios, también podemos decir que La Fe es un encuentro con nuestro Dios, para que con su designio podamos alcanzar La Vida Eterna.

Definitivamente La Fe es sencilla, no está hecha de inventos raros, ni de locuras, y menos de discursos, La Fe es la adhesión verdadera a Dios.

La Fe es el conocimiento de Dios en la intimidad, por lo tanto es experiencial, porque aquellos que tienen Fe, gozan de Dios. La Fe no es un sentimiento, sino un conocimiento del espíritu que Dios nos concede para intimar con Él.

Este conocimiento de Dios tiene momentos privilegiados para manifestarse a las almas:

  • En el Sacrificio.
  • En el Dolor.
  • En los momentos de pruebas cuando necesitamos de La Humildad y de un gran desprendimiento de sí mismo, siempre con el objetivo de ayudar al prójimo.

La Fe es objetiva o sea jamás se queda en un nivel subjetivo, creemos en Dios porque se nos ha revelado a través de su palabra (Escrituras Sagradas), el cual es preciso conocer, aprender y hacer la parte de nuestra vida.

“La Fe es la antorcha que ilumina el camino y lo hace seguro”

Ramón Soto.

La Fe es “Compromiso” porque compromete nuestra vida con Dios y la fidelidad hacia sus leyes. Estamos comprometidos a defender nuestra Fe con palabras y testimonios, también debemos alimentarla con La Meditación, lectura continua de libros sagrados y sobre todo difundirla. La palabra “Fe” se traduce del Griego
“Pi-stis”, cuyo significado primario nos comunica la idea de Confianza y Convicción firme, quiero hacer notar que la palabra dependiendo del contexto puede significar: Fidelidad. (1Te 3:7;TiT 2:10).

La Biblia nos define La Fe como: “La Expectativa segura de las cosas que se esperan, la demostración evidente de realidades aunque no se contemplen” (Heb 11:1).

La Fe es el fundamento para La Esperanza y la prueba convincente de las realidades que no se ven.

La Fe Cristiana la componen todo un conjunto de verdades reveladas por medio de Jesucristo y la inspiración de sus discípulos. La Fe se basa en pruebas concretas. La creación visible, nos da testimonio de la existencia de un creador invisible (Ro 1:20).

La Fe no es Credulidad, las personas que tienden a ridiculizar La Fe, suelen tener fe en amigos leales y de confianza. Los científicos tienen fe en los principios de su ciencia, sea de cualquier rama de la ciencia. Basa sus experimentos nuevos en descubrimientos pasados y van detrás de nuevos descubrimientos sobre la base de cosas ya establecidas como verídicas.

La realidad de toda la vida de las personas cristianas, está gobernada por la Fe, esta nos permite superar obstáculos como montañas que podrían estorbar su servicio a Dios (Mt 21:21-22). La situaciones adversas al final resultan en un fortalecimiento de La Fe, y esta sirve como un escudo protector en la guerra espiritual de las personas Cristianas, ayudándolas a vencer a los espíritus malignos.

Mantener una Fe firme requiere:

  • Luchar tenazmente por ella.
  • Resistir a las personas que nos puedan sumir en la inmoralidad.
  • Combatir los pecados inmorales de la carne.
  • Evitar el lazo del materialismo.
  • Cuidarse de los hombres que destruyen La Fe con sus extrañas filosofías.
  • Observar, mirar, aprender e imitar al Agente Principal y Perfeccionador de nuestra Fe. “Jesús de Nazareth”.

(Heb 12:1-2; Jud 3:4; Gal 5:19-21; 1Ti 6:9-10; Col 2:8)

“El Fruto del Silencio es La Oración, El Fruto de La Oración es La Fe,
El Fruto de la Fe es El Amor, El Fruto del Amor es El Servicio,
El Fruto del Servicio es La Paz”

Madre Teresa de Calcuta.

Parapsicologo
Ramón Soto

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