Muchos biólogos de gran prestigio están en vías de demostrar que la inteligencia de las plantas puede ser una realidad. Las plantas pueden sentir e incluso tener memoria y se aprovechan de los animales para llevar a cabo su sexualidad e incluso de nosotros para viajar.

            Las plantas forman parte de un mundo extremadamente complejo, la pregunta será la siguiente: ¿Quién se come a quien?, ¿El Animal a la planta? ó ¿Acaso la planta al animal? La cuestión es  que entre estos 2 reinos existe un abismo bastante profundo. Por más torpe y lento que sea el animal, la planta no puede huir.

Fíjense ustedes lo siguiente: La babosa se come a la planta (La Lechuga), pero eso no siempre es así, muchas veces plantas carnívoras devoran a la babosa, en pocas palabras a veces el orden se invierte.

Grandes animales herbívoros como el “Antílope Kudu” solamente se alimentan de hojas de “Acacia” en épocas de grandes sequías. El caso es que el Kudu se ve afectado por un “Mal Extraño”, el cual los diezma muriendo unos tras otros y los cadáveres se cuentan por miles. Los estudiosos y entendidos del tema “Antílope Kudu” señalan que están muriendo aparentemente con buena salud.

            Wouter Van Hoven señaló que lo más enigmático de la mortalidad de los Kudu, es que muchos murieron en unas granjas y en otras no. En investigaciones que se hicieron de este tema se llegó a la conclusión que la mortalidad de estos antílopes estaba relacionada con la densidad.

Wouter Van Hoven, especialista de grandes herbívoros africanos, al trasladarse con su laboratorio móvil efectuó múltiples autopsias y profundos análisis. Este científico señalo que en el estudio post-mortem no se encontraron ni parásitos ni enfermedades, llegando a la conclusión de un envenenamiento y de inmediato se practicó una autopsia por el aparato digestivo.

El brillante científico dijo que examinó los intestinos y en especial el hígado, encontrando que la tasa de fermentación de la comida ingerida variaba según la granja, en las que morían un gran numero de antílopes Kudu.

“La tasa de fermentación era más baja que en las granjas con menos antílopes Kudu donde apenas había mortalidad”.

Pero… ¿Qué era lo que influía en la fermentación? El científico a la final llegó a la conclusión que estos animales habían muerto por ingerir una cantidad excesiva de “Tanino de Acacia”. Los taninos son moléculas de las plantas que se activan como arma defensiva contra ciertos insectos y parásitos devoradores de hojas: “El hígado de los antílopes Kudu no consiguió eliminar ese veneno potencial”.

¿Será que los antílopes Kudu fueron asesinados conscientemente?

El análisis que efectuó Wouter Van Hoven señaló: La cantidad de tanino era 4 veces mayor en las granjas donde había un mayor uso de hojas. “El árbol estaba respondiendo a un consumo excesivo de sus hojas” y esto definitivamente es una defensa química, pues no quiere que se coman sus hojas porque podrían morir.

Pero también esta este misterio: Las Acacias que no se comen los antílopes Kudu, también han aumentado la concentración de tanino en sus hojas. El árbol de Acacia produce unas emisiones, una especie de señal de alarma; un gas llamado “Etileno”. Cuando este se libera es llevado por el viento, por ser un gas muy ligero.

            Hay una comunicación química entre los gases de Acacia. Esta es la forma que tiene el árbol de Acacia para percibir la agresión de los herbívoros y la memoriza. “La Acacia advierte el peligro a los otros árboles de su especia y se comunica con ellos para prevenirlos del peligro”.

“Aquí está demostrada una verdadera inteligencia social”.

El asunto es el siguiente:

  • ¿El resto de las plantas tienen un comportamiento similar?
  • ¿Podemos deducir que existe una forma de inteligencia vegetal?

El árbol de Acacia ha matado a seres vivos en circunstancias excepcionales, seres vivos superiores. Otras plantas lo hacen para defenderse o para alimentarse.

Las plantas carnívoras han creado una serie de sustancias pegajosas en forma de “Mandíbulas o Toboganes”, así se adaptan a la pobreza del suelo y falta de nutrientes. Capturan a sus presas para salvar a los insectos polinizadores.

Jean Jacques Labat (Especialista en plantas carnívoras): Posee una colección de plantas carnívoras tan extensa que su vivero sirve hoy en día, de reserva en Europa.

Él dice que hay unas 650 especies de plantas carnívoras en todo el mundo. La más fascinante es “La Darlingtonia ó Planta Cobra” el cual tienen unas trampas en forma de urna.

 

            Los insectos se encuentran atraídos por color y néctar entrando por una especie de lengua, estos van subiendo poco a poco hasta llegar a un hueco encima de la cúpula; una vez ahí al tomar el néctar se resbalan y caen al fondo e intentan volver a subir.

Esta planta tiene dentro una serie de ventanas falsas donde la luz pasa a través de ellas. El insecto pasa horas tropezando con esas falsas ventanas, a la final el insecto cae al fondo agotado y la planta se lo traga tranquilamente.

            “El Reino Vegetal desarrolla unas estrategias geniales”.

Pero… ¿Quién domina a quién? Aquí es muy raro que el vegetal supere al animal. La regla dice que los animales se alimentan de las plantas y no al contrario.

Para asegurar su existencia, las plantas utilizan la luz produciendo los nutrientes necesarios por la fotosíntesis. “Esto parece menos peligroso y menos agotador”. Las plantas no tienen todos los mismos orígenes evolutivos y en consecuencia pertenecen a un grupo biológico heterogéneo. El animal y el vegetal no solo se diferencian en la forma de alimentarse, una planta no puede desplazarse mientras que el animal: vuela, corre, nada ó sea es móvil.

El botánico Francis Hallé es especialista en la estructura de los arboles y en la ecología de los bosques húmedos tropicales. Los estadounidenses han secuenciado el genoma humano: 26 mil genes. El problema es que unos años después se descifró la secuencia del genoma del arroz: 50 mil genes, las cosas se complicaban y muchos biólogos dijeron que se tenía que olvidar la idea: “Mas evolucionados un organismo, mas genes tenía”. 

            Y no será que ¿Mientras más genes tienen los seres vivos, más evolucionados están?, ¿Esto significa que el arroz está más evolucionado que nosotros? No se trata de una carrera entre los animales y las plantas, no podemos decir que las plantas nos han superado. “Las plantas han llegado mucho más lejos que nosotros”.

Las plantas y los animales comparten el mismo planeta y a menudo su destino está ligado estrechamente. Las plantas alimentan a los animales y a su vez los animales dispersan sus semillas, también las plantas utilizan su arsenal bioquímico para defenderse e incluso poseen una maravillosa inventiva para efectuar su sexualidad.

Su belleza y su perfume son mecanismos complementarios de su inmovilidad, saben ser atractivas cuando de ello depende su supervivencia y cuando hay que satisfacer “Ciertas ambiciones geográficas”.

No siempre las plantas no se hacen tan seductoras para viajar, la mimosa nos han necesitado para recorrer el mundo y los océanos.

Las plantas también desarrollan estrategias de adaptación y otras están más evolucionadas en el plano genético, pero… ¿Basta esto para considerarlas inteligentes?, “La Inteligencia es el conjunto de actitudes que permiten las cosas y los hechos, comporta la capacidad de actuar en ciertas situaciones y problemas inéditos”. La actuación de la Acacia frente a los antílopes Kudu, es en cierto sentido una prueba de “Cierta Inteligencia”.

El botánico Edgar Wagner nos dice: “Es muy fácil afirmar que gracias a la evolución los sistemas vivos se han hecho más y más inteligentes, pero inteligentes dentro del punto de vista antropomórfico” ya que somos nosotros los que observamos estos sistemas y nos observamos a nosotros mismos.

Alrededor de todo el mundo los científicos estudian el comportamiento de las plantas y los alemanes han sido pioneros de la llamada “Inteligencia Vegetal”.

La Universidad de Bonn cuenta en la actualidad con los investigadores más activos en este campo. El Biólogo Dieter Volmann dice: “Los resultados de los últimos años, al igual que el de los numerosos colegas que trabajan en todo el mundo, han demostrado que las plantas perciben su entorno con un verdadero saber hacer”.

Hay varias plantas como el guisante ó la judía que desarrollan sarcillos para trepar y buscan la luz y el aire. Cuando estos sarcillos son estimulados, lo que hacen es crecer en sentido a la estimulación.

El guisante tiene unos sensores mecánicos en la superficie de su sarcillo y desde aquí se emiten unas señales hacia las células y estas al ser estimuladas crecen. Esto le permite a esta planta una exploración a todos los niveles de su entorno inmediato.

Existen en las plantas: “Motricidad acompañada de sensaciones”, esto está admitido en el caso de las plantas carnívoras, pero también en algunas especies más comunes.

Si la Mimosa Púdica (Adormidera) no fuera tan sensible, no se cerraría tan rápido cuando una mano la toca o simplemente la acaricia. Esta planta ha sido objeto de experimentos desde el Siglo XX. El científico Jagdish Chandra Bose (Nacido en el año 1858) ya intentó demostrar que las plantas podían sentir en incluso: “Estaban dotadas de una conciencia”. Este científico utilizaba la electricidad.

También realizó trabajos pioneros sobre el crecimiento de las plantas y sus reacciones a las ondas electromagnéticas.

En los años 70 los investigadores científicos también importunaron a la “Mimosa Púdica” con unos resultados espectaculares. Durante sus experimentos anestesiaron a las plantas con cloroformo, las estimularon con velas o como se hacía con las ranas: Sometían a las hojas a corrientes eléctricas para registrar sus reacciones, la electricidad o una cerilla.

Video en YouTube (Mimosa Púdica):
http://www.youtube.com/watch?v=Zq3UuHlPLQU

(Adormidera)

También pensaron en otras estimulaciones como: palabras bonitas o un poco de música.

La llamada “Planta Telégrafo” ó “Desmodium Gyrans”, baila en el sentido estricto de la palabra, esta planta al captar el ruido se mueve sin parar, pero si la tocan no se mueve, en pocas palabras “Es sensible solamente a la onda sonora”.

Video en YouTube (Desmodium Gyrans):
http://www.youtube.com/watch?v=m3-LJmFZ5X4

A esta planta le gusta que le canten canciones, le gusta la música dulce, pero no le gustan los sonidos artificiales como los electrónicos, le gusta cuando la música es tocada por humanos. Para los científicos plantea grandes problemas.

  1. No se sabe como funciona.
  2. No saben para que sirve.

Definitivamente esta planta es un verdadero misterio, esta planta parece ser la excepción que confirma la regla. En los años 70 cuando surgió el movimiento hippie, nació una idea descabellada. “Se afirmaba que la música tenía efectos beneficiosos ó nefastos sobre los vegetales”, se llevaron a cabo experimentos que podrían ser catalogados de dudosos ó por lo menos originales.

Se metían a las plantas en campanas especiales y se les ponía música, “El Jazz y la música clásica les hacía crecer y fructificar, pero el rock las mataba”.

Minoru Ueda (Biólogo): Dice que aunque las plantas puedan reaccionar a un ruído, sonido fuerte ó débil, desde su punto de vista el afirma que es imposible que puedan diferenciar las secuencias musicales. Los Japoneses y los asiáticos en general sienten una gran curiosidad por las plantas, los animales y por todo lo vivo.


El Laboratorio de Fisiología Vegetal en Japón que dirige Minoru Ueda en La Universidad de Tohoku, posee todo el arsenal tecnológico ultra moderno de “Bioquímica Estructural y Química Analítica”.

Yoshiyuki Manabe (Bioquímico): Nos dice que hay una cámara artificial donde se reproduce el día y la noche en un ciclo de 24 horas. Todos los animales, plantas y organismos vivos tienen un reloj biológico común. El sueño no es solo cosa de los animales pues algunas plantas duermen de manera similar al ser humano y son “Las Leguminosas”. 

A las 6 de la tarde aproximadamente, ya algunas plantas se adormecen. Hay ciclos de adormecimiento de las plantas que se producen en un período de 24 horas, ó sea las hojas se cierran por la noche.

Mediante experimentos en los laboratorios, los japoneses lograron controlar la proeza extraordinaria de controlar el movimiento de los vegetables como “La Mimosa Púdica”. Si las plantas pueden dormir, entonces ¿Podrían tener insomnio?, en las plantas el no dormir causa es amarilleo de las hojas, se marchitan y luego mueren.

En los humanos el sueño desempeña un importante papel, aún no podemos decir si para las plantas, el hecho de replegar las hojas, no sirve solo para regular la Higrometría; aún no se ha esclarecido las causas de este fenómeno.

Las plantas reaccionan a los nutrientes que brinda el agua, reaccionará también a la luz (Fotosíntesis)  y de igual manera a las heridas e infecciones. Si las plantas tienen heridas de mordeduras, los tejidos se deterioran y la planta producirá anticuerpos y comienza así a reaccionar en contra al ataque, también ocurre lo mismo en el cuerpo humano.

Los experimentos realizados hasta ahora: ¿Son suficientes para determinar que las plantas son inteligentes?, ¿Para ser inteligente no necesitan también tener memoria? Si tomamos el ejemplo de la planta telégrafo pues no hay duda que las plantas tienen memoria.

En el caso de estas plantas bailarinas que jamás hayan estado expuestas al ruido, en las primeras veces que les cantemos ó les pongamos canciones “No bailará”, pero si siempre lo intentamos, la planta bailará hasta convertirse en una bailarina experta y siempre continuará haciéndolo… ¿Entrenamiento?, esto se basa en la memoria.

¿Un bosque puede tener memoria del fuego que lo arrasó?, ¿Una pradera puede recordar a la máquina que la segó?

Pero… ¿Qué es la memoria?

“Es la facultad de conservar y recordar lo que se ha visto, oído, sentido y aprendido. La memoria es una actitud de conservación y recuperación”.

 

La Acacia de una provincia seca no ha dado muestras de memoria.

El Biólogo Michell Thellier dice: “Memoria es una palabra que se ha utilizado en sistemas muy diversos, nosotros tenemos memoria, igual nuestro ordenador y la memoria de los animales inferiores que es otro sistema. En última instancia podremos hablar de esta otra forma de memoria (La Memoria de los Vegetales)”.

Por memoria nos referimos a la posibilidad de que se almacene una señal durante un tiempo y que mediante ciertos experimentos podamos recuperarla con la ayuda de otra señal. Las plantas conservan los recuerdos de las estimulaciones iniciales, las plantas tienen memoria del espacio donde están ubicadas.

Charles Darwin decía que las raíces de una planta serían su cerebro, por eso el hablo de “La Raíz Cerebro”. Las plantas son extremadamente sensibles aunque no parezca, reaccionan ante el menor estímulo mecánico e inician sus respuestas físicas, químicas e incluso urticantes. También analizan unos 20 metros de su entorno ya que necesitan integrar toda esa información para poder adaptarse.

En los años 90, científicos de La Universidad de Bonn, reivindicaron el descubrimiento de una zona especial de la raíz llamada: “Zona de transición”. En ella se encuentran unas células que albergan moléculas como: “La Actina y la Miocina”, estas mismas células son las mismas que permiten la actividad motriz de los animales.

Las plantas saben cuando deben florecer o entrar en reposo, son decisiones muy importantes para la planta. Toda su estructura debe reaccionar de forma sincronizada, luego debe haber un centro de mando en la planta que decide cuando iniciar el proceso.

Las investigaciones actuales en Fisiología Vegetal confirman las ideas de Charles Darwin, tanto el crecimiento de la raíz como la exploración inteligente de su espacio. En el fondo las plantas se parecen a nosotros… ¿Entonces podemos hablar de Neuro-biología vegetal?

(Dionaea Muscipula)

(Bióloga) dice: “El concepto de Neuro-biología así como el de la inteligencia abarca muchas interpretaciones. Hay moléculas que obedecen a un proceso neural, hay células que no parecen neuronas pero tienen mucho de sus propiedades.

Dieter Volkmann (Biólogo) dice: “Las plantas no tienen cerebro, tampoco tienen nervios, pero hay grandes similitudes en el plano estructural y molecular, por lo tanto podemos decir que la diferencia entre las plantas y los animales no es tan grande”.

 

Parapsicólogo
Ramón Soto

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