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Ramón E. Soto S.

Evolución del Tarot

Court de Gebelin:

Nació en Francia en 1724 y murió en París en 1784. Estudió Teología y como su padre fue pastor de la iglesia protestante, se dedicó al estudio antropológico, religioso e histórico del Antiguo Egipto.

Según Gebelin, el juego de Tarot es la misma traducción del Libro de Thot, escrito por Hermes Trismegisto. Como es sabido, Thot era el Dios Egipcio inventor de las letras y los números.

A Él, estaba consagrado en Egipto, todo el conocimiento y todo el saber. El Libro de Thot estaba compuesto por setenta y ocho láminas de oro y fue uno de los poquísimos libros que se salvó del incendio de la biblioteca de Alejandría.

Los Gitanos Egipcios lo aprendieron y luego lo transmitieron primero oralmente y después en imágenes, de padres a hijos. Hasta que más tarde llegó a Europa llevado por ellos mismos en sus migraciones.

Por otra parte los alquimistas se habían referido a un libro secreto escrito en las paredes de las pirámides con signos misteriosos, cuyo significado se había perdido en la noche de los tiempos. Los Arcanos copiados por Hermes Trismegisto ocultaban grandes mensajes.

Eliphas Levi Zahed:

Su nombre es la trascripción hebrea de Alfhonse Louis Constant, sacerdote católico que vivió en París entre 1810 y 1875.

El trabajo de Levi con el Tarot se centró en establecer una relación con la Cábala Hebrea. Según él, las cartas Tarot es un alfabeto sagrado y oculto que los hebreos atribuyeron a Enoc, el primer hijo de Caín.

Levi asignó una letra del alfabeto hebreo a cada uno de los arcanos mayores del Tarot. Los veinte y dos (22) arcanos mayores, más las diez (10) primeras cifras de la numeración hebrea (Sephiroth) formaban las treinta y dos (32) vías de su estudio. Así se presento los senderos, treinta y dos vías (32) tal como se presentan en el árbol de la vida de la Cábala Hebrea.

En su libro, “Dogma y Ritual de la Alta Magia”, Levi nos dice… “El Tarot, ese libro maravilloso, la fuente de inspiración de todos los libros sagrados de la humanidad, constituye el instrumento más perfecto de la adivinación, que se puede usar con confianza total por la precisión cronológica de los números y de los símbolos”.

Las respuestas del Tarot son siempre verdaderas, y aún cuando no predigan nada, ofrecen sabias direcciones y nuevos conocimientos.

El libro de Eliphas Levi tiene dos (02) partes, una dedicada al dogma de la alta magia y la otra a su ritual. Cada una de las partes está compuesta por veinte y un (21) capítulos, el mismo numero de arcanos mayores, exceptuando El Loco.

Sin embargo, la numeración de los capítulos no corresponde al orden de las cartas, lo cual es realmente extraño. Algunos suponen que este desfase fue realizado de forma intencional por Levi para guardar los secretos del Tarot a una orden desconocida para el gran público y reservado solo a los iniciados.

Gerard Encause: (Papus)

Continuó el trabajo de Eliphas Levi, vivió entre 1865 y 1917. Fue miembro de una logia masónica fundada por el mismo (martinistas); también perteneció a la orden de Rosacruces. Puede considerarse el sucesor de Levi y dedicó gran parte de su vida a los estudios de la Cábala.

En sus obras sostuvo una teoría sobre la “Sabiduría Universal” una fuente única de conocimiento llamada la síntesis. Esta condensó en unas pocas leyes toda la sabiduría adquirida hasta entonces.

Leyes que estarían expresadas fundamentalmente en: el arte, la historia, la religión, y los ritos de los pueblos de la India y Egipto.

La síntesis fue trasmitida solamente a los iniciados, y paso de generación en generación a través de ritos de transmisión llamados “misterios”. Con el tiempo las formas se conservaron, pero los significados comenzaron a perderse. Entonces los iniciados intentaron salvar del olvido “La Síntesis”, transmitiéndola. Luego se formaron sociedades secretas, en las que se impartían conocimientos ocultos.

El saber de los iniciados se expresaba a través de cultos y ritos de muchas religiones, así como la iconografía y el arte en general. Otra fuente de conservación para la transmisión de la síntesis fue la Cábala Hebrea.

Encause publicó “The Tarot of the Bohemians, Key of the ocult science” (El Tarot de los Gitanos y las Claves de las Ciencias Ocultas), en el se daban claves que unían solamente al Tarot con la Cábala Hebrea.

Las Letras YHVH conformaban la palabra Dios Jehová, cada una de ellas está representada por un palo o una figura del Tarot (arcanos menores):

Y = (YOD) Principio creador, ego, esencia, uno. Rey de Bastos.
H = (HE) Principio pasivo, no ego, sustancia, dos. Reina de Oros.
V = (VAU) Unión y resultado de lo activo y lo pasivo, tres, Caballo de Espada
H = (HE) Transición al otro mundo, materialización, cuatro, Sota de Oro.

Los cuatro palos (Bastos, copas, Espadas y Oros) se integran en una rueda (Rota) representada por el Tarot.

Claude Burdel: (Tarot Clásico)

Hacia 1.400 apareció en Marsella un Tarot que con el tiempo, sería el de más difusión y aceptación. Llegando a nuestros días a ser considerado como “Tarot Clásico” por ser el más frecuente.

El Tarot de Marsella estaba probablemente relacionado con los nabi italianos (1.300). Desde el principio tuvo veinte y dos (22) arcanos, tal como lo es hoy en día.

En 1751 Claude Burdel, fabricante de cartas y grabador, perfeccionó los veinte y dos (22) arcanos mayores y añadió los palos menores, redondeando lo que sería el Tarot que conocemos hoy con todas sus características. Estas se publicaron en Soletta (Suiza), residencia del embajador de Francia, por lo que las cartas llevaban el escudo francés. Podemos ver las iniciales C.B (Claude Burdel), en el tres (03) de Copas y en el arcano El Carro.

De la misma época es la edición Suiza: Muller y Cia, que introdujo algunas reformas de detalle en las barajas de Claude Burdel.

Artur Edward Waite:

Inglés que vivió entre 1857 y 1942, se especializó en el Ocultismo y publicó varios trabajos sobre estos temas, ampliando especialmente lo referente entre el Tarot, la kábala Hebrea y los trabajos de Levi y Papus.

Él es el autor de la famosa obra: “La Clave de los Tarots y la Sagrada Cábala”, libro en que definió la carta El Loco como el arcano número cero (0). Este arcano había sido situado por Eliphas Levi y Encause como el número veinte y uno (21) antes del arcano El Mundo. Waite sostuvo como sus antecesores que el Tarot era un alfabeto secreto y que se habían escrito anteriormente falsas interpretaciones y mucha de la literatura de ese tema podía inducir al error.

A. E. Waite, impulsó a la señora Pamela Colman Smith a dibujar el mazo de cartas conocido como “Rider”, un Tarot completo que el erudito supervisó en todo momento. Las cartas Rider se llaman así por la compañía Rider que lo imprimió en 1.910, con “La clave del tarot” (The Key to the Tarot), un manual con explicaciones históricas y valores interpretativos de las cartas.

La señora Pamela Colman pertenecía a la Asociación de Iniciados: Golden Dawn En el año 1.971 la compañía Rider en colaboración con V. S Games Sistem Inc. de New York reeditaron esta baraja tomando como punto de partida y fuente documental un juego de cartas que pertenecía a la hija de Waite, la cual contaba para ese entonces con noventa (90) años.

En las figuras del Tarot se esconden doctrinas secretas, que solamente accedan, evidentemente, unas pocas personas que emprendieron el camino de la iniciación. Estas doctrinas siempre han existido, transmitidas secretamente y adaptadas al paso de los tiempos, a las costumbres de cada lugar y a la historia de cada pueblo del globo terráqueo.

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